Meli

2007 -
2019

Mi querida Meli, cuando moristes, todos en casa lloramos, hasta mi esposa (tu mamá), que lleva menos tiempo conviviendo contigo. Me queda el consuelo de que cumplí la promesa que le hice a tu madre (a tu madre gata) de quererte y de cuidarte lo mejor posible. Tu salvación era imposible, demasiadas enfermedades y tumores, aguantastes bastante más tiempo gracias a los consejos de unos buenos veterinarios/as, y a mi esfuerzo de cuidarte al máximo. Ojalá hubiesemos podido hacer más, aunque sólo hubieras vivido un día más, pero al menos moristes en mis brazos y te enterramos junto a tu mamá. Ahora, por un lado no sólo te recuerdo a ti, si no también a los demás gatos que fallecieron en nuestra familia: sirva esto de tributo a todos ellos/as. Y lo que siempre digo: si hay otra vida después de la muerte, si hay otro mundo después de este, quiero volver a estar contigo y con los otros gatos. Siempre te vamos a querer, mi Meli niña.

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